¡FELICES 30 MINGUI DADDY!

 

“No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos.”

 K. Bernhardt

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Y así sucedió cuando en 2004 te vi en la biblioteca de las Rozas. Recuerdo cuando Beatriz organizó todo para presentarnos  y ella sin conocerte me dijo: “te va a encantar, es muy tú, me han dicho que es super buena persona.”

El día que era la presentación oficial estaba tan nerviosa que no podía ni respirar, realmente eras el primer chico que iba a conocer, llegaste con esa seguridad en ti mismo que te caracteriza.

No se ni cómo ni porqué pero ese día llegué a casa tan feliz, eso si ocultando la sonrisa ya que se suponía que fui a estudiar. No paraba de mirar el móvil, pasaban las horas, los días y tras tantas serpientes muertas apareció el sobrecito en mi Nokia. ¡ERAS TÚ!

Quedamos a solas por vez primera para ir a la biblio, en un parón fuimos al Seven de la esquina y querías invitarme a lo que deseara pero no quise ocasionarte un gasto y cogí chicles Trident de menta de 0.05 céntimos, regresamos al rellano de la biblio y cogiste de la maquina un café solo de 50 céntimos. Creo que fuiste la primera persona joven que vi beber café, hasta ese momento pensaba que esa costumbre era de padres y de  abuelos.

Creo recordar que a los pocos días me dijiste de ir a Madrid, a una zona que te gustaba mucho, me hablaste de las tiendas de parches y de mil cosas que me sonaban a chino, te dije que quería ir contigo (mientras pensaba: “en menudo lio te has metido, a ver qué historia le cuentas a tus padres para quedar con Guillermo), para hacerme la adolescente madura con libertad y permiso paterno te dije que debía regresar pronto, así que a mis padres les dije que iría a la biblioteca el sábado a estudiar

Aún huelo tu perfume impregnado en esa parca que sigues usando y me traslado a ese primer viaje al corazón alternativo de Madrid; me llevaste a Tribunal y a Malasaña,  seguía en la nube del primer amor salvo que para mi poca fortuna apareciste con un amigo, cosa que sigo sin entender ya que para mí era una primera cita en rigor, en ese momento me dio igual pues quería verte, quería que tú quisieras seguir viéndome, con eso era feliz, no necesitaba más pero supongo que éramos inocentes  y que organizaste una cita con un buen colega tuyo a modo guardaespaldas.

Los días pasaron y no me escribías, iba a la biblioteca por si te veía pero no siempre venias, hasta que recibí otro mensaje tuyo para quedar a estudiar, desde luego el poder de las palabras es tan maravilloso que puede cambiar el transcurso de tu vida en un segundo.

Empezamos a vernos más en la biblioteca, a  dejarnos notitas cada vez que uno se iba al baño, notitas que sigo teniendo guardadas desde 2004, recuerdo el primer beso que me diste, era el Primer Beso que había recibido en mi vida y me parecía entre romántico, raro, bonito y asustadizo.

Pero como toda historia de amor adolescente siempre tiene que haber un poco de drama o impaciencia, en el fondo me daba miedo decir en casa que tenía novio, siendo tan joven, empecé a poner pegas a eso de tener una relación ya que no me gustaba mentir a mis padres. El 14 de febrero de 2005 quedamos para celebrar nuestro primer San Valentín de san valentines, me regalaste una taza de Piolín y el monstruo de Tasmania con corazones de la Rosa Negra  y yo a ti un poema que perdí. Pero fíjate si soy a veces difícil que decidí poner punto y final a modo prueba, pensaba que si te dejaba irías detrás de mí (cosa que no sucedió).

Los días, semanas, meses, años pasaron y no te volví a ver, cada vez que me sentía sola o me rompían el corazón me acordaba de ti, pensaba que jamás encontraría a una persona tan buena, educada e inteligente como tú.

Pasaron casi 6 o 7 años sin cruzarnos por las Rozas  hasta que una madrugada esperando el 903 en el parque del Oeste a las 6 de la mañana apareciste, salía de pinchar del Wurlitzer  y por casi se me cayeron los cds al suelo, no daba crédito, ahí estábamos tú y yo esperando el mismo autobús, sentándonos juntos, fue gracioso ver cómo te dormiste en mi hombro, caíste K.O por casi te la lio al no acordarme donde tenía que despertarte para que no te pasaras de parada. Iba escuchando a Yann Tiersen y me sentía como Amelie, solitaria, enamorada del amor con quien fue mi primer beso, mi primer San Valentín, el primer chico que se enamoró de mí y el primer chico del que me enamoré.

Desde luego había llovido demasiado, esa noche intercambiamos nuestros contactos de Facebook, pero me vine abajo al ver que no eras libre, por tanto, puse  distancia.

Al cabo de un año, exactamente  el 10 de octubre de 2013 estaba trabajando en Taste of America   y puse de estado en mi perfil: “vaya aburrimiento de sábado.”  A los pocos segundos lo borré al pensar que a nadie le interesaba  si estaba aburrida o no, pero por cosas de la vida fuiste de los pocos que lo leyó y decidiste escribirme, para mi sorpresa no solo pasaste a saludarme vía Facebook sino que me dijiste: “estoy en las Rozas, ¿te apetece que te recoja  cuando termines y tomamos un café?”

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Te dije “Si” (acto seguido caí en la cuenta de que ni iba a poder buscar modelito ni nada para impresionarte) pero pensé qué más da para tomar un café y ponerse al día no es necesario tanta chapa y pintura.

Desde ese día el amor decidió por nosotros que debíamos caminar por las calles de la vida juntos, lo más gracioso de esto fue decirle a mis padres que fuiste mi primer amor,  se quedaron flipando los pobres, pero les gustaste tanto para mí que supieron que estábamos hechos el uno para el otro en el momento que viniste a comer a casa y fuiste directo a buscar la taza de Piolín, resolviste el gran misterio, nadie sabía de quien era.

Tras ocho largos y difíciles años  llegaste a mi vida para sembrar el cambio, el 31 de marzo de 2014  me llevaste a la biblioteca de las Rozas con la excusa de que tu padre te había pedido un libro de historia, yo me enfadé pues quería ir a comprar flores para la llegada de tu primera sobrina (excusa que pusiste para justificar tu viaje express de Salamanca a Madrid, jejeje),

Finalmente accedí a buscar el libro cuando sentí un tirón de brazo y te vi arrodillado con una caja envuelta en papel de regalo (luego te expliqué que cuando se pide matrimonio la caja va sin envolver jajaja pero estaba tan emocionada que hasta el papel de envolver me pareció romántico).

Te dije un “Si” tan fuerte que el mundo fue testigo de la existencia del amor, un “Si” eterno, seguro, verdadero, lleno de  amor, de verdad, de dulzura.

El 13 de septiembre de 2014 nos casamos en la Iglesia situada en la plaza de 2 de Mayo  (Malasaña), el 15 de octubre llegamos a Estados Unidos  y el 13 de abril de 2015 nació nuestra pequeña Cherokee.

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En tan poco tiempo hemos construido los cimientos de toda una vida, hemos vencido la tristeza que supone emigrar, hemos superado todo tipo de adversidad (con y sin ayuda).

Somos y seremos invencibles pues el amor decidió por voluntad propia sellar nuestros nombres en ese corazón que reside en el diminuto cuerpo de my Little Cherokee.

¡FELICES 30 DADDY!

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¡TE QUIERO Y TE QUEREMOS!

 “Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.”

Sam Keen

5

SIEMPRE CONTIGO! My little Cherokee, BRASSMONKEY, MONA y Pumuki

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