¿Biberón ó leche materna (LM)?

¨No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre¨. Jill Churchill

 

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MY LITTLE CHEROKEE

Me entristece o me da mucha rabia ver  en las redes sociales tantos prejuicios respecto a la maternidad.

Me da rabia porque algo tan lleno de belleza como es la paternidad ó maternidad, a menudo se convierte en algo estresante.  Todas soñamos con esa maternidad perfecta, un parto natural, sin epidural, respetado, la llegada a casa, dar el pecho. Esa fase de ensoñamiento es irrepetible e inexplicable, has de ser madre para comprenderlo.

Pero, ¿qué sucede cuando lo esperado no se asemeja para nada a la realidad?

Por lo general, lo que suele ocurrir es la dichosa depresión post parto (en la primera revisión tras la cesárea quisieron darme anti depresivos y lo rechacé pues debía estar al 100% para ella, no me extenderé en este tema por si me decido a escribir como viví esta fase y cómo lo superé).

My Little Cherokee nació en Estados Unidos, recuerdo que llegamos con muy poco equipaje y mil sueños, de entre ellos el más importante era la llegada de nuestra primera y única hija.

Imaginaos emigrar a un país durante la luna de miel,  estando embarazada y con un galgo de seis meses. Suena a locura total pero nos salvó la vida.

Y digo ¨nos salvó la vida¨ porque cuando uno sueña con tanta fuerza lucha el triple de manera incansable por salir hacia adelante independientemente de la situación en la que se halle.

Recuerdo que soñaba con un parto precioso, sin miedos, rápido, con esa llegada triunfal a casa con ella en brazos y disfrutar de la baja de paternidad todos juntos. Pero la vida nos tenía preparada una gran prueba, cuando ella nació esos sueños se disiparon: sólos, en un país extranjero, sin baja de paternidad, ni días, un nuevo idioma (que por suerte no supuso una barrera al hablar inglés…)

Como recordé en el primer post,  durante el parto  grité ¨mamᨠen numerosas ocasiones casi en un estado de enajenación mental al no dar crédito de lo que estaba sucediendo, fue en ese momento cuando comprendí la importancia del término madre, estaba a punto de convertirme el resto de mi  eternidad en madre para lo bueno y  para lo no tan bueno.

Mientras  decía adiós a mi parto soñado se abría camino la cesárea, recuerdo que llorando le decía a Guille que sacaríamos el dinero de donde fuese (ya que en Estados Unidos todo es privado), pero que pidiera cesárea,  30 horas tratando de que ella naciera eran suficientes para mí, más adelante contaré porqué  se paralizó el parto.

Vi mi vida pasar, el dolor emocional, el trauma psicológico (ya no tanto físico) que sentía en aquel momento y en aquella situación, me daba igual no verla ó abrazarla, tan sólo quería saber que estaba viva, tan sólo quería que saliera pues me aterraba pensar que tras tantas horas encajada en el canal del parto pudieran acabar con nuestro gran sueño.

 

Ya ni me acordaba de esa imagen de postal con mi hija en brazos en la Rockin´ chair (mecedora) mientras la amamantaba, todo eso quedó en un lejísimo plano, solo quería que la sacaran, sentía su claustrofobia, su trauma, me daba igual si era guapa, fea, alta ó baja, me daba igual la leche materna o el biberón tan sólo quería saber que estaba llena de vida.

Durante el embarazo fuimos a clases de Breastfeeding (lactancia materna) ya que siempre supe que lo mejor para un bebé es la leche materna, allí nos enseñaron todo, no tuvimos ninguna duda.  Pero claro, una cosa es lo que uno piensa hacer y otra cosa es la que finalmente  se puede hacer, recuerdo cuando por fin la pude sostener en brazos,  mi corazón era más grande que el hospital. Pese  a todo, estaba llena de paz.

Y llegó el precioso momento ¨piel con piel¨ y el maravilloso momento de darle el pecho, la cogí con toda dulzura  y amor, como si el universo se hubiese detenido para contemplar el milagro de la naturaleza.

Para mi incredulidad, nada de nada, no pasó nada, ella no quería y el peso de la frustración se apoderó de mi. Llamamos a la enfermera  y en seguida trajeron a la experta en LM para que me ayudase, nos armamos de paciencia y de tranquilidad pues en estos caso lo peor que uno puede hacer es perder el control y traspasarlo al bebé.

Nos dijeron que debíamos esperar a que ella tuviera hambre (cosa que me enfadó) por suerte Guille me dijo vamos a tratar de darle el Calostro (ese primer líquido amarillento rico en minerales y proteínas.., su primera y perfecta vacuna  natural).

Menos mal que tuve a Guille, con una cucharita le fuimos dando y le sentó de maravilla, respecto al pecho, pasaban las horas y nada, era imposible con o sin ayuda. El mismo día del alta, concertamos una cita con la experta en lactancia, cogimos el coche y creo recordar que condujimos 40 minutos hasta la clínica. Todo me daba vueltas, era imposible andar erguida, el dolor era insoportable, el desánimo, el cansancio y  la añoranza que sentía era terrible.

Nos atendió una señora súper simpática, tras un par de horas no hubo manera así que nos fuimos a casa, allí traté de sacar leche de manera manual y fue misión imposible, ni subida de leche ni bajada, era como si todo se hubiese esfumado  en una montaña rusa.

A estas alturas tan sólo quedaba seguir sacando  gotitas de leche hasta poder producir con mucha suerte 2 o 4 onzas al día, apesadumbrada decidí tras casi una semana que el tren de la lactancia materna no era para nosotras.

Así  que cogí ese sueño y lo sustituí por aceptar el presente sabiendo que hice cuanto pude, dije ¨Rocío, no pasa nada, has de recuperarte, no dejar que la depresión post parto se adueñe de ti, lo importante es que ambas descanséis, os repongáis  y empecéis a disfrutar de este maravilloso viaje, no eres ni la primera ni la última madre a la que le pasa esto…¨

El único consejo que me dieron en el hospital era dejar que ella pidiera el pecho, lo que suponía no darle de comer, es decir, llevarla a la desesperación. Me negué, lo tuve claro, no quise empezar su vida con una educación basada en tiranteces o chantajes.

Lo  primordial para mi era, es y será que se alimente bien,  por suerte  nos dieron la fórmula anti cólicos de Gerber (mano de santo, ni un cólico tuvo) pese a  que dicen que con la fórmula hay más riesgo de infecciones, obesidad, caries.., nada de eso, ella está perfecta, en su peso, sin caries (la fórmula no provoca caries)

Aquí os dejo un artículo muy interesante http://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/los-peligros-del-biberon-mitos-y-verdades

Cada día leo publicaciones en las redes sociales donde se estigmatiza el biberón, la epidural, la cesárea y un largo etcétera. ¿No deberíamos  fomentar la maternidad dejando las tonterías aparcadas y luchar por una sociedad donde se apoye más algo tan bello?

Que la lactancia materna será lo más natural, recomendable y mejor opción no quiere decir que el biberón sea lo peor. Obviamente son diferentes cosas, pero no olvidemos que tienen el mismo fin ALIMENTAR. Por tanto, sería precioso que se derribasen los prejuicios, tabúes, mitos (bien sean verdaderos ó falsos) sobre estos temas y que ninguna madre tuviera que bajar la cabeza por dar el biberón.

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Si eres madre primeriza y no pudiste dar el pecho no te culpes, no pasa nada, no te avergüences, lo que más necesita tu bebé es tu amor y la tranquilidad de tus brazos.

No te sientas mal por no haber dado el pecho, madre no hay más que una y ya solo por esa razón eres perfecta para ese pequeño ser que depende de ti.

Ante la pregunta, ¿biberón o  Lactancia materna?

Ambas respuestas son correctas.

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